ENCARNACIÓN, CAPITAL DEL TURISMO QUE NO DESCUIDA LA ACCIÓN SOCIAL

La limpieza y la seguridad son los detalles más valorados por los veraneantes. CAMBIO. La ciudad sacrificó a sus edificios históricos, pero ganó mejor calidad de vida. SALUD. Única ciudad con un Hospital Pediátrico Municipal y un móvil para atención a mujeres. TRANSPARENCIA. Nuevo edificio tiene paredes de vidrio para que «la gente vea lo que se hace».

Las observaciones de los visitantes son coincidentes: “En Encarnación casi no vemos a niños pidiendo limosnas ni a limpiavidrios en los semáforos. No hay cuidacoches que te quieran extorsionar en los estacionamientos. Se ve mucha limpieza y uno puede caminar tranquilo por las calles, sin miedo a que te asalten”, dice Miguela Centurión, una comerciante de Asunción que ha llegado con miembros de su familia a pasar sus vacaciones en la Playa San José.

Julio Sotelo, escritor, docente e historiador encarnaceno, sostiene que la imagen que ofrece la ciudad es principalmente una burbuja: “La Encarnación moderna, tan admirada por los turistas, fue posible gracias a las millonarias inversiones de la Entidad Binacional Yacyretá y a la destrucción de cuatro siglos de historia, sacrificando a los edificios de toda la zona baja”.

Más allá del reluciente núcleo urbano céntrico, con cuidadas playas y funcionales avenidas costaneras, casi una isla a la que muchos llaman “Encarnayork” (por su parecido geográfico con la isla de Manhattan, Nueva York), es posible, sin embargo, advertir también un valioso trabajo de acción social en los barrios periféricos y en las compañías rurales, como de asistencia a grupos vulnerables, especialmente a niños y mujeres.

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